
Mujeres Cajamarquinas observan dolidas el efecto nocivo de las mineras
Las noticias que vienen de todo el mundo muchas veces nos ponen tristes y nos hacen pensar que las cosas están tan mal que nunca vamos a poder resolverlas ni solucionarlas. Pareciera que el esfuerzo, la dedicación y el sacrificio de muchos hombres y mujeres preocupados por la humanidad es inútil y estéril. Nos asaltan preguntas y pensamientos que nos sumen en el desencanto.
¿Por qué muchos siguen insistiendo en tratar de mejorar las cosas, si no se pueden?
¿Por qué siguen defendiendo las causas de los pobres si nunca van a ganar?
¿Por qué quieren cambiar a las personas poderosas si no están dispuestas a cambiar?
¿Por qué hay que compartir el poder y mejorar la vida del planeta y la humanidad?
Estas y otras preguntas que no pocas veces quedan sin respuesta nos hacen pensar que la paz es una situación aún lejana y ausente. Pero hombres y mujeres de todas las razas, credos, situación social, educación y cultura han respondido estas preguntas, no con palabras sino con sus vidas. Se han dedicado de lleno a trabajar por los y las demás y se han entregado a esta tarea de manera incansable y entusiasta. Han dado lo que tenían con fe y esperanza.
La fe y la esperanza son acciones que van más allá de las religiones y los cultos, son situaciones de vida que nos dan la seguridad que el ser humano es bueno, y que puede compartir su bondad. Muchas de nuestras sociedades han avanzado porque han puesto en práctica la solidaridad, el cuidado mutuo y la preocupación por el bienestar de sus habitantes.

Domingo de Ramos en Porcón - Cajamarca
Para nosotros que creemos en la venida y presencia salvadora de Jesucristo en nuestro mundo, la oración nos reconforta, nos consuela, nos fortalece y nos anima. ¿Cómo no creer lo que dice el salmo 34, 2-7 que nos trae la seguridad de que Yahvé, el Dios de los pobres no está lejos? Ese cántico tan antiguo se hace presente hoy en nuestras vidas y fortalece nuestra fe y nos anima a seguir andando.
Bendeciré al Señor en todo tiempo, no cesará mi boca de alabarlo.
Mi alma se gloría en el Señor: que lo oigan los humildes y se alegren.
Engrandezcan conmigo al Señor y ensalcemos a una su nombre.
Busqué al Señor y me dio una respuesta y me libró de todos mis temores.
Confía en el Señor y saltarás de gusto, jamás te sentirás decepcionado,
porque el Señor escucha el clamor de los pobres y los libra de todas sus angustias.
Coro de Niños de Puericultorio Pérez Aranibar
Sabemos que comprometerse con las causas de los las pobres resulta una tarea difícil y peligrosa, y sabemos también que eso le pasó a Jesús y sus discípulos y discípulas.
Ellos fueron asesinados porque pusieron la misericordia y el amor de Dios al lado de los pobres, donde el Huérfano, la Viuda y el Forastero ocupan un lugar privilegiado. Estas son verdades que se repiten hoy.
El Señor en su santa Morada es
padre de los huérfanos y defensor de las viudas:
Él instala en un hogar a los
solitarios y hace salir con felicidad a los cautivos,
mientras los rebeldes habitan en un
lugar desolado (Salmo 68, 7).

Aunque algunas personas de las clases dominantes ejercen el poder no como un servicio al ser humano y al planeta, sino como una actividad para satisfacer su egoísmo, su afán de lucro y sus ganas de acumular bienes y propiedades aún de manera injusta: hay muchas otras personas que dedican sus vidas a embellecer este planeta para el bien de las generaciones venideras.
Aunque la paz parezca lejana, la esperanza que nos infunden las acciones y las vidas de personas de todas las razas, naciones, credos y situaciones sociales nos animan a creer que la paz es posible y que está en nuestras manos hacerla cercana.
Aunque la paz parezca lejana, la esperanza que nos infunden las acciones y las vidas de personas de todas las razas, naciones, credos y situaciones sociales nos animan a creer que la paz es posible y que está en nuestras manos hacerla cercana.
Paz y Alegría en el Dios de la vida.
P. Diego
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